¿El Póker es un Juego de Suerte o de Habilidad?

Una de las preguntas más viejas que han hecho respecto al póker es si el juego se basa en suerte o habilidad. ¿No se puede negar que ambos factores juegan un rol enorme en el juego, pero cuál es el factor principal?

Uno podría argumentar que el jugar lucha una guerra contra la suerte, tratando de minimizar su fuerza lo más que se puede. El jugador que trata de aplicarse, estudia la estructura del juego, practica buen manejo de dinero y mantiene disciplina es el jugador que entiende que el juego es un juego de habilidad. Un jugador casual al que le gusta la acción, toma riesgos y se emociona con ganancias y pérdidas sin ponerle mente a las recomendaciones de manejo de dinero seguramente ve el póker como un juego de suerte. Al final del día, el hecho que los buenos jugadores puedan afectar positivamente sus resultados con sus habilidades implica que la habilidad predomina por encima de la suerte.

No se puede debatir que no existe un factor considerable de suerte en el póker, especialmente a corto plazo. Nadie controla las cartas que recibe. Ningún jugador puede ganar todas sus manos. Ningún jugador recibe siempre una buena mano ni sabe si se enfrenta a una mejor mano. Todo lo que puedes hacer es jugar las probabilidades. El jugador con habilidad trata de tomar ventaja de la suerte cuando les llega y sabe minimizar sus efectos cuando le llega a su oponente.

Hay jugadores que se quejan de sus rachas de manos que suponían ganar pero terminaron perdiendo, usando eso para demostrar que el póker es un juego de suerte. La realidad es que todo jugador que juegue bien pondrá dinero en el pot si las probabilidades están a su favor y dentro de esas probabilidades todavía existe la probabilidad de perder.

Una de las diferencias más grandes entre el póker y otros juegos de mesa es que en los otros se juega contra la casa. La casa tiene una ventaja superior que implica que a largo plazo el jugador perderá dinero. En el póker, a la casa no le importa cuál es el resultado de cada mano. Un jugador siempre ganara a costa de otros jugadores. En juegos como el baccarat o la ruleta, es imposible perder a propósito ya que cada decisión tiene la misma probabilidad de perder. Este no es el caso en póker. Los resultados están amarrados a todas las decisiones que los jugadores tomen. Si los jugadores jugaran sus manos hasta el final, la suerte decidiría el resultado.

Se han hecho estudios al respecto para entender que factores son los que predominan. Estos estudios han demostrado que los jugadores que recibieron instrucciones y estrategias básicas jugaron mejor que los jugadores que no recibieron instrucciones. También se demostró que los jugadores que seleccionaron sus cartas con más criterio tuvieron mejores resultados.

El póker es un juego de información incompleta. A largo plazo, los jugadores con mejores habilidades que saben usar esa información incompleta ganaran más dinero que jugadores sin habilidades. Por esto es que las habilidades juegan un rol más grande en el póker que la suerte, aunque el factor de la suerte no se puede descartar.

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